Como Usar Las Geoceldas Para Optimizar Sistemas De Riego

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Dentro de la gama de los materiales geosintéticos, las geoceldas son probablemente los de aplicación más universal y variada. Sirven para dar rigidez a estructuras de baja capacidad portante, por lo que se han utilizado como relleno de pavimentación, construcción de muros de contención y estabilización de superficies inclinadas.

Este último uso suele venir acompañado de plantación de material vegetal, ya sea para ornamenta o con fines de cosecha.

La estabilización de estas superficies de siembra inclinada, debe tener en cuenta la acción del agua como elemento erosionador de los suelos. Aunque la cantidad de agua puede variar según el cultivo, el riego siempre es necesario. Así que minimizar la erosión pasa por tratar el suelo de la manera correcta y además distribuir el agua, para así evitar los deslizamientos y la acumulación de sedimentos y terrenos lodosos al final de la pendiente.

Instalando las geoceldas

Una vez se haya aplicado la capa de manto geotextil, quiere decir que el terreno ha sido aplanado y compactado tanto como es posible, por lo que está listo para recibir las geoceldas.

La estructura tridimensional de las celdas, las “paredes celulares” cuentan con orificios que permiten el filtraje de agua y aire, además de ranuras alargadas especiales para colocar anclajes o fijadores.

Si el terreno cuenta con curvas que no pudieron ser solucionadas, las geoceldas especiales para pendientes y siembra incluyen un sistema de extensión o encogimiento, así estarán sujetas suelo y la contención celular queda intacta.

Tras aplicar los dispositivos de conexión para dar la curvatura deseada, sigue unir las geoceldas entre sí, para evitar con la aplicación de fuerzas que seguro se dará con el relleno. Si se desea, se pueden instalar tendones en las orillas de la geocelda para controlar la apertura de las mismas. Esto es especialmente útil si en algún momento se planea extender la longitud del espacio de siembra o si necesitan celdas más grandes o chicas debido a un cambio de semilla.

Una vez el terreno se rellene, el material vegetal o la semilla se coloca dentro de una celda. La geometría de este sistema similar a los panales de abeja hace más sencillo determinar el espacio entre semilla y semilla.

Los sistemas de riego en tubos se pueden incorporar a un lado de las celdas exteriores, también las superiores y en las uniones entre los sistemas de celdas, es decir, entre cada sección. El riego más recomendado suele ser por goteo, pero las condiciones de cada siembra pueden hacer que esto cambie. Siempre que la línea principal siempre esté en el extremo superior de la pendiente no hay problema alguno.

Una solución desde el canal de riego

Pero las geoceldas no solo sirven para el sistema de riego en su fase final, sino también para los canales de riego.

Llevar el agua desde su punto de extracción hasta al siembra puede ser un problema, especialmente cuando las distancias son largas y la presión de agua no es la adecuada, esto sin mencionar que su vía de traslado se deteriora con el paso del tiempo y la acción del agua sobre los materiales.

Para construir canales de riego eficientes las geoceldas también están a la orden del día. Son lo suficientemente rígidas como crear un canal sólido, pero tan maleables como para adaptarse a las condiciones del suelo y además para evitar la fractura del concreto en un episodio de movimientos telúricos.

La forma típica de los canales es de trapezoide sin el lado superior, lo cual significa que hay tres superficies por cubrir. Para lograr pendientes rígidas, en lugar de rellenar las geoceldas con tierra y abono, se rellenan con concreto.

El proceso es el mismo que para utilizarlas en pendientes de siembra, solo cambia el material en cuestión. Estos canales abiertos y anchos cuentan con niveles constantemente sometidos a la acción del agua. Que a pesar de que fluye, el paso continuo no solo es similar al de depósito, sino que además deben resistir la fuerza del agua.

En ese sentido, las geoceldas de Neoloy® son ideales pues la aleación polimérica que las conforma es resistente a la oxidación, vapores de agua, temperaturas extremas y la tensión constante hasta por 75 años.

Mientras más alta es la pared de la geocelda, mayor será en refuerzo y menor la cantidad de relleno solido a utilizar. Así que no solo es una de las soluciones de desarrollo de canales de riego más confiables, sino tan bien ahorrativa.

El ángulo de la pendiente y la regularidad del terreno son factores a tener en cuenta para elegir el grosor correcto, pues afectan la fuerza de distribución del agua y por ende los requerimientos de la estructura.

De cualquier manera, las geoceldas son una solución para sistemas de riego completos, desde el canal de riego hasta el terreno, pues dan estabilidad necesaria a suelos sometidos a condiciones especiales de fuerzas externas.

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